La Hija de Espadas

By Sol Iametti - lunes, junio 13, 2016


3 de junio de 2016.

Jueves.
"Ruge a las montañas" dice un presagio de jueves por la noche. Ruge. Silbo tres veces para probar un ritual mientras me animo a escribir una muerte.
"Miedo-miedo-miedo", susurra con astucia la mente. Yo respondo con música: "Estoy recuperando la bruma."
La fuerza suave del mar me ha dado algo que aún no puedo definir.
"El jueves embriagué mis venas" con un círculo de mujeres y abrazo dulce.
"Miedo-miedo-miedo", persiste la mente. Yo respondo con amor, tierna dulzura de amor: "Otoño rojo, lágrimas del cielo".
La casa llora. Mujeres, poesía y cartas de tarot. Amor.
Usar el amor como un puente.

Viernes.
Lloro yo, de rodillas, mientras Brisa y ese asunto en la ventana. Llorar de alegría, de muerte y misterio. Algo está cerrándose. Algo comienza a nacer: Soy yo, conmigo misma.
Me estoy dando a luz como una boca que se abre desde el Sol hasta la Tierra.
Abrirme para ver de qué estoy hecha:
Búsqueda y locura de amor.
Dulce-dulce-dulce.
Corazón rojo. Otoño rojo.
Mujer azul.
Palabras.
Sentirme plena y nostálgica y llena de vida en este "viernes misterioso" que se anuncia como el comienzo de un final.
Volver a las montañas para ver el alma de las piedras, que es tan sólo otra forma de decir: Volver a verme en estado natural.
"La bravura de la hija de espadas que agita su pelo en los vientos de cambio".
El viento ha estado presente este viernes, el jueves y durante toda la semana. El viento y el amor son las constantes de mi vida.
Elegir dos asientos de avión mientras suena una canción de "Las crónicas del viento". Seleccionar el número 13.
Buscar el simbolismo del número 13: "Es símbolo de transformación".
Fuego violeta.
Un 13 de febrero nacía mi padre.
En nombre del padre, de la hija y de la transformación: Me desprendo de mí para volver a nacer.

Sábado.
...



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