365 DAYS OF WRITING: Como en mi cama

By Sol Iametti - lunes, septiembre 01, 2014

Quizá debería preguntarme qué encierran los ojos cuando cierran; o a qué equivale el peso de los sueños en espera; o tal vez cuánto cuestan las ganas de estación.

Quizá debería cuestionarme las razones de mi almohada en su intento de ser nube; o el por qué de la textura de las sábanas más suave entre mis piernas; o el pretexto de los 10 mandamientos para inducirme a no avanzar cuando te miro.

Quizá debería tantas cosas que debería hasta el deber de olvidarme los deberes por un rato; de encerrarme con llave con la mera intención de liberarme; de elegir el silencio para besarte con un grito que quiere ser éxtasis, que quiere ser fuego.

Entonces cierro los ojos, y en lugar de preguntarme o cuestionarme, imagino (y bien sabés que me gusta imaginar); armo las valijas y me voy de viaje a un lugar que no conocen, que nadie conoce, ni siquiera mi otra parte. 

Entonces exploro y recorro los paisajes con el verano entre las manos, destilando una brisa a través de mi labial; el verano, que sabe contagiarnos sus grados en palabras cuenta gota; el verano conjugado en futuro imperfecto, imperfecto como mi yo-de-viaje.

Y sé que quizá debería despertar, pero no puedo; e imposibilidad y deseo son lo mismo en esta tierra; en este campo que existe cuando cierro los ojos. 

Y si tus manos son la Plaza de los Héroes, quiero vivir en Budapest; si tu espalda es un desierto, tengo ganas de cansarme; y si tu ansiedad por lo nuevo deriva en Amazonas, entonces busco formas perderme... después de todo, a mi yo-de-viaje no le importa admitir necesidades.

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