07 de noviembre de 2016. 
Wait in the fire. 

Suena Jeff, al igual que en otros días nublados. El cuerpo sufre el espasmo embriagador de la escritura, que en este caso se disipa de los hombros hasta el hueso, certero y fugaz hasta la punta de los dedos. Quema, a veces la escritura quema. 

Índice-medio-anular, en repetición, como un jadeo, como esos besos que nacen y nos (de)vuelven a la vida, como la mirada de un hombre y una mujer que entienden todo sin decir nada. 
Índice-medio-anular; difícilmente los pulgares. Nunca fui buena para seguir las reglas de mecanografía como lo hacía mi madre. Tampoco para escribir haikus, entrenar para una maratón o recordar en dónde están mis cosas. Siempre olvido un poco, recuerdo un poco, me pierdo un poco... de todo. 

Nunca fui buena para reducir mis ganas de escuchar una misma canción, o para acotar mi dosis de café (y quizás la cafeína tenga que ver con el espasmo). Quema, escribir quema y a veces no lo veo venir. Viene, tempestuoso, sin permiso. Viene y acorrala y seduce; aplica la fuerza inexorable del amante, el anhelo de lo que está por llegar y se hace sentir por debajo de la piel. "Wait in the fire"... El fuego. ¿En qué se transformaría la escritura si no la dejara salir? Quiero decir, ¿de qué forma estallarían mis átomos si no fuera a través de la escritura? 

Mente-cuerpo-corazón. La escritura, el fuego, la música del tiempo, mis ojos café, el fervor de los días sin nombre. Nunca fui buena para escribir haikus o para llorar cuando estoy acompañada. 
Mezclo palabras en inglés y castellano porque mi lengua elige por sí sola lo que le sienta mejor, dejándose llevar por el erotismo de la pronunciación. "My kingdom for a kiss". "Mi reino por un beso" canta Jeff, entre acordes salvajes. Encanto gris, fuego, escritura, y fuego de nuevo. Ojos cerrados y tacto fantasma: Índice-medio-anular Índice-medio-anular Índice-medio-anular.

Rostro desconocido del amor, presagio. "Lover, lover, lover". Fuego que viene, que llega, que se hace desear: "Grace". 

Beatitud de expresar el deseo, de conocerme.

La belleza de la transformación.

Nunca fui buena para escribir haikus. . .




Imagen: Pinterest

03 de noviembre de 2016.
Intimidad natural.

El verano comienza a derramarse sobre Buenos Aires. 
Vuelvo a escribir en inglés. 
¿Qué se supone que tengo que hacer con esta extraña adrenalina que recorre mi cuerpo, ahora, ahora mismo mientras recuerdo las líneas que escribí ayer por la noche?
La voz lejana, la voz del alma, contesta: silencio.

Noviembre: mes de los mares, mes de la vida y la muerte. 
Primavera que se va antes de siquiera haber llegado. Verano que viene a encontrarme. Invierno en suspenso que llama desde una ciudad desconocida.
Extraña adrenalina que acaricia mi piel, ahora, en este mismo momento en el que escribo.

En los últimos días me ha sido difícil detenerme a escribir. Escribo de a ratos, "bit by bit by bit". Me pierdo en la contemplación como quien se deja conmover por las suaves, arrulladoras y gentiles olas del mar.
Sentir amor por lo que soy en el momento, por lo que estoy siendo.
Mi mente dice: ¿sentir amor por lo que eres?... Por favor, no seas soberbia.
La voz del alma contesta: Sí, sentir amor por el desorden y el deseo, por la pasión y la poesía; sentir amor por el inglés, el español y el desorden de idiomas; por la extraña adrenalina que recorre nuestro cuerpo, por nosotras. 
Sentir amor por lo que somos hoy.

Noviembre: afinación de mente, alma y corazón; mes de finales y principios, de luz y de sombra, de integración.
Aguamarina que antecede al azul de las profundidades del mar. 
¿Qué se supone que debo hacer en Nueva York?
La voz del alma contesta: suelta el deber-ser y V I V E.

Un libro me dice desde su página 203: "Soy tu sino o el yo objetivo. Cuando aparezco te redimo de los azares sin significado de la vida".
Contemplación de la voz: Ya no estamos lejos. 
Esto es la voz: mi intimidad natural, el hilo rojo que se extiende de la mente al corazón; la escritura que sahuma, el amor que purifica el pasado y me prepara para una nueva etapa.

¿Cuánto tardará la nieve en disolverse en las manos?
Decimos: Todo el tiempo del mundo, nada de tiempo; ningún tiempo. El no-tiempo también es amor, aunque la mente aún no pueda concebirlo.
Noviembre: me hago una con la mujer de la voz. El diario azul está próximo a nacer. La ciudad desconocida se hace un poco hace más real. 
La voz dice/decimos: "embrace".
Sí, abrazar los procesos, abrazar todo lo que me trajo hasta aquí, hasta este momento en el que sigo aprendiendo a ser mi propia madre, a con-tenerme, a aceptarme como soy, a aprehender que hago lo que puedo con lo que tengo y lo que sé.

Embrace myself: abrazar el «sí-mismo»*.




Ilustración: Henn Kim
*Concepto que figura en el libro "El hombre y sus símbolos, Carl G. Jung".
Luis de Caralt Editor, S.A.


27 de octubre de 2016.
El alma secreta de las cosas.

Días de luz y de sombra, de desgajar los pensamientos, de la transformación del amor. 
Purificación intensa, oceánica y sagrada.

He consultado el oráculo. La respuesta ha sido: La diosa que danza con las flores.
¿Qué está del otro lado del miedo? Yo misma, mi verdadera voz, la voz del alma que viene a señalarme el camino:
«El miedo no se salta, se atraviesa».

Este «no saber» respecto a los próximos meses genera adrenalina y pasión. Lo siento en la lengua y la electricidad de mis dedos. 
Las palabras de distinta procedencia comienzan a fundirse en el poema. Me hago una con la música del tiempo y los vientos de cambio. Me dejo conmover.

Algo del idioma ajeno me trae dulzura. «Be gentle with yourself», dice la voz, y mi lengua se mueve al compás de los mares. Ser gentil conmigo (misma) no ha sido fácil, pero siempre vale el intento.
¿Qué está del otro lado del miedo? Yo misma, mi verdadero canto.

Afrodita y Venus me hablan de la divinidad y el amor, de la vasija, del cuerpo. Fue necesario vaciarme para poder atravesar el desafío, para decir-me que sí, para creer-me posible.

Miro mi sombra cautiva a los ojos. El calendario señala que el año termina en diciembre. El Sol en mi carta me indica que apenas está comenzando. 

¿Escribiré la lluvia, el café y la sucesión de escalinatas? No lo sé, como tampoco sé de la nieve, el Río Hudson o la geometría del puente. Pero compraré cuadernos y llevaré los labios rojos y el cabello suelto. Derramaré lágrimas recordando a la adolescente que soñaba con el norte y escuchaba Train, Death Cab for Cutie y Matchbox 20; le diré: lo logramos, hermosa... Después de toda esta inesperada, sorprendente y caótica tormenta... Después de la pérdida, el viaje a la raíz y este «aprender a querernos», lo hemos logrado, bonita... finalmente estamos aquí.

¿Qué está del otro lado del miedo? Mi verdadero yo, la voz del alma; la belleza de un día de lluvia en Nueva York...
El alma de la foto
El alma del poema
El amor que siempre encuentra
La forma de llegar
El alma secreta de las cosas.



Imagen: Zahava-Z

24 de octubre de 2016.
La belleza de lo inesperado.

Quizás debería decirte que prefiero el lado izquierdo de la cama
Que me gusta el café con dos de azúcar
Que me es difícil atravesar el día sin música, aunque sea una canción 
Que si me dan a elegir diría cualquiera de Sabina, Drexler o Lisandro Aristimuño
Que en los últimos días París no ha dejado de asomarse en mi camino
Que mi puño izquierdo se mancha de tinta cuando me siento a escribir
Que a veces necesito horas, días de silencio para volver a mí
Que mi corazón se expande cuando pienso en mis padres
Que se tuerce cuando entiendo que ya no volverán
Que algún día, en algún lugar, me echaré a llorar sin razón aparente
Que el motivo será la ausencia de los cuerpos o la ceniza entre las manos
Que al día siguiente volveré a sonreír porque sigo con vida
Que estoy aprendiendo a vivir-me
A creer-me
A querer-me
Que no me molesta caminar bajo la lluvia o sentarme a esperar que pase la tormenta si eso decanta en conversación
Que me es difícil atravesar el día sin algo de música
Que suelo repetirme
Que a todo le busco/le escribo/le invento un brote de poesía

Que a pesar de que aún no nos conocemos
Siempre nos queda 
la inevitable
Caótica
Y magnífica belleza 
de lo inesperado...
Y qué bueno.




14 de octubre de 2016.
Música de los días sin nombre.

Ayer a la noche fui libre. 
Sonaba la música y mi cuerpo se llenó de acordes salvajes. La luz azul cubrió los rostros, las voces y las manos; se extendieron los tejados de París a Buenos Aires. 
Entendí que nunca abandono las ciudades sino que ellas van conmigo, siempre. Algo de mí queda reverberando en el aire, y algo de ellas permanece, se anida dentro para luego florecer.

Mi hermana y yo nos miramos y sobraron las palabras. En un abrazo sostenido comprendimos que todo está bien, todo estuvo bien, y todo fue lo que tenía que ser; que todo lo que pasó nos hizo fuertes.

Ayer a la noche volví a ser la hija que encuentra poesía en la lluvia y un universo en la penumbra, pero también fui la mujer que tomó el rostro de París con las palmas de sus manos y le dijo: Siempre seguiremos siendo.

Es que a veces no veo que la libertad está tan cerca como escuchar una canción que me trae un buen recuerdo...
Como entregarme a la música... Como vaciarme de silencio para dejar que la canción me recorra con el tacto de un amante...
Como dejarme ser... En esta sensibilidad oceánica que va conmigo donde sea que vaya...
En este instinto feroz de ver el lado luminoso de la vida...
En esta honda aceptación de la vulnerabilidad, de la intuición, de la percepción abisal del instante simple.

Porque ¿Qué pasaría si todos los días despertáramos con la estremecedora sensación de que seguimos con vida...
Si abriéramos los ojos y los brazos agradeciendo de antemano lo que el día va a entregarnos?
¿Qué pasaría si revirtiéramos todos los decretos, mandatos y dictámenes, propios y ajenos, y nos diéramos cuenta de que somos posibles...
Si cambiáramos el NO por el SÍ, si fuéramos más benevolentes con nosotros mismos y nos regaláramos el sublime albor de la probabilidad?
¿Que pasaría si... Es que a veces no vemos que cuando se trata de amor todos hablamos un mismo lenguaje...
Que estamos hechos de posibilidad...
Que todo lo que tenemos es este momento...
Que siempre estamos a tiempo de encontrar-nos...
Que la vida nos sacude y sí, es inesperada y confusa...
Que también hay belleza en la deriva...
Que todo está siempre comenzando... On iva...
Here we go...
Aquí vamos...
Buen día, vida.



8 de octubre de 2016,
La mañana siguiente.

Todas mis palabras es la música de los días sin nombre, la poesía, el hálito de vida de un intento de mujer.

La voz que viaja desde los 17 años me cuenta que nos encuentra distintas: "Has dejado de escribir en inglés", dice. Le contesto que todo está bien, que hace unos años emprendimos un viaje de amor y transformación, y estamos aprendiendo a querer, a querer-nos; que nos atravesaron los años, Sabina y París; que aprendimos a dormir en los hospitales y mover el peso de un cuerpo débil; que nos hicimos fuertes... Le digo que nos hicimos FUERTES.

También le cuento sobre los 3.000 metros de altura y el aire de montaña, La Cumbre, la rampa y las alas parapénticas como respiración de la vida. Sigo hablándole de los besos de despedida y los abrazos de reencuentro, del país que nos dijo que "No" a los 22 años de edad, de las lágrimas y el miedo; le cuento sobre el miedo a volver a intentarlo, el miedo al rechazo.

Le digo: El lunes miramos al miedo a la cara y le dijimos que es hora de que nos ceda el volante; que sí, que puede acompañarnos el resto de la ruta, pero que ya estamos listas para elegir nuestro camino; que ahora sabemos cuándo frenar, que aprendimos a acelerar y esperamos el momento... Aprendimos a esperar el momento indicado para asomar la mano a través de la ventana y sentir cómo el viento se desliza entre los dedos.

Que no es que lo que éramos no existe, sino que ha transmutado, quiero decir, existe y supo ensamblarse a lo que SOMOS HOY. Que dejamos de pelear con el futuro; que miramos el pasado con perdón y aceptación; que de ello ha nacido un diario azul.

Que sí, la música, la literatura y el cine siguen inundando los rincones, sólo que ahora pasaron de nuestro cuarto a la totalidad de la casa, al igual que el aroma a café, yerba mate y peperina. Que ahora estamos rodeadas de gente hermosa y llena de vida, de almas que nos hacen pensar que nada es casual; que nos hacen vivir en el margen, no con ansiedad, sino con la hermosa y estremecedora adrenalina de que todo-sólo-puede ir de bueno a mejor, y más... Que nos sentimos vivas y estamos aprendiendo a querer con la mirada del alma. Que, por sobre todas las cosas, ya no le tenemos miedo a la felicidad.

Le digo que me tome de la mano, con fuerza, y nos lancemos de lleno a cantar esta canción:


24 de septiembre de 2016,
Sostiene mis huesos.

Estoy buscando, sigo buscando una forma de aprender. Nunda-nada-deja de ser aprendizaje, y esto es un aprendizaje en sí mismo.

Repito: "Aprendizaje de los días sin nombre"; y quedo reverberando en el aire meridional.

Necesidad de escribir con el sol a mi derecha para echar luz a lo no reconocido, al mensaje sutil del inconsciente que viene a través de la voz lejana: escribir para aprenderme; escribir para aprehenderme.

Aprendizaje del cielo celeste y un capullo que se abre, de la poesía en los labios y el vapor de café que serpentea entre las manos, de amar lo que es...

... Mirarme al espejo cada mañana y repetir-me: "Hago lo que puedo con lo que tengo y lo que sé".

Escribir para contemplar el pensamiento. Escribir para sahumar. Purificación profunda de lo que ya no soy.

Escritura de días verdes y poesía salvaje, del recuerdo de los dientes en la carne y la transformación del deseo; escritura del alma de las piedras, la oscuridad y la montaña: canto de abejas.

Aprendizaje del sin-sentido, de las notas sin correlatividad, de sentirte en el aire; de boca viva...

De caer
Y caer
Y caer
Y entregarme a la música.

De entregarme a la música mientras quedo suspendida en un destello del cristal, en un hechizo del tiempo.

Voy dejando rastros de mí, me deshago adónde sea que voy para volverme a crear. La poesía, la tinta y el azul me liberan del cuerpo.

En esta dulce entrega abandono la vasija humana y voy hacia donde el viento decide llevarme, como una hereje de la probabilidad...

Me dejo llevar
Y te llevo
Y me llevo 
Más allá de la posibilidad.


*

28 de septiembre de 2016,
El milagro de la contemplación.

En aquel septiembre de 2016
los árboles comenzaban a poblarse
sonaba la confesión del viento en el matiz de la voz de las raíces
el perfume de las alegrías de un jardín de Buenos Aires revolucionaba la mañana
el cielo se extendía celeste y magno en la mirada de los niños
una mujer cerraba los ojos ante el susurro de una canción: "La buena noticia sos vos... Sos vos"
sucedían el tránsito, el sol, la vida y los gorriones
nacía un sueño azul del otro lado del Atlántico
un hombre y una mujer sostenían su mundo con un beso
Kundera llegaba en la súbita inspiración de una frase: "El amor comienza con una metáfora"
todos y cada uno de estos acontecimientos inscribían su forma de amor en la memoria poética de una mujer...
que llenaba su cuerpo de fogatas de amor y pequeñas alegrías; de la sutil y sorprendente belleza de la vida.

*

2 de octubre de 2016.
(Suena "Angel" de Sarah McLachlan de fondo, entreverándose con el sonido de la lluvia).

Me siento a escribir con la dulzura de la finalización entre las manos, como si éstas fueran un cuenco que contiene la vida. 
Miro los recuerdos y desde el 2008 traigo a mi memoria la música que marcó toda una etapa: Chantal Kreviazuk, Counting Crows, Damien Rice, Death Cab for Cutie...
Algo del intento de mujer está volviendo a mí, como agua que corre y viene a limpiarme, como la necesidad de volver a mirar hacia atrás para ver de donde nace el río.

Mirarme y leerme hace 8 años. 
Recordar el idioma ajeno que viene a la lengua de forma natural: 
I just wanna be me, I just wanna be me,
I just wanna be mine.

La voz del alma que envía claves en los sueños.
Diario onírico y palabras de amor. 
Siempre palabras de amor.
Magnífico misterio de amor que duerme conmigo. 
Aroma a café que danza con el perfume a lavanda.
Destilación del deseo. Transformación del deseo.

"La música es mi meditación", le decía a mi hermana hace unos días. La música es mi forma de viajar en el tiempo; mi forma de entrar en un maravilloso estado de contemplación que me permite aprehender sobre la dimensión de la vida, la belleza cotidiana, la destilación del amor, la transformación del amor.

Aceptar el pasado. Aceptar que todo lo que sucedió hasta esta mañana de octubre me trajo hasta aquí. Agradecer la nevada, el Tsunami y los días sin nombre. Agradecer los comienzos y finales, las continuidades, los asombros. Agradecer la vida, sí, pero también la muerte; la alquimia poética de los cuerpos ausentes y los abrazos tácitos; la nueva voz que se asoma entre mis labios proclamando un nuevo nacimiento.

Estoy aprendiendo a quererme. 
Estoy aprendiendo a tenerme cerca, a no desistir-me.
Now I'm gonna be me, Now I'm gonna be me,
Now I'm gonna be mine.

Que la onda expansiva de este amor llegue y te envuelva; que la vida te envuelva, que tu cuerpo sienta la tracción de la sangre y te haga seguir y seguir y seguir; que crezcas, amor, que crezcas. Que en este momento, en el que emito un soplido de vida en el vacío del living de mi casa, la música del amor te encuentre en los vientos de cambio y te haga saber
que nada...
nunca...
es tan imposible como pensamos.
Amor, 
No desistas de vos.

*

4 de octubre de 2016,
Alquimia poética.

A la que era:
Por un segundo fuimos grandes y nos volvimos poesía.
Nos atravesaron los miedos, el bosque y la montaña.
Nos volvimos Barcelona, París, el susurro de Aledaña, y el milagro de la contemplación.
Fuimos un intento de amor.

Ahora, en este inciso de la vida, la que fui, la que soy y lo que somos se desnudan hasta el hueso;
cantamos los versos de nuestra divina verdad.
Desde el alma de las piedras avanzamos despacio y livianas,
como quien flota sobre la superficie del agua.


La música como cartografía del alma...


Imagen: Julia Morozova

24 de septiembre de 2016,
Pulsar.

Pasé tanto tiempo luchando contra mi naturaleza, tratando de ser lo que no soy, de encajar, de cumplir el rancio sueño de encontrar el amor... 

Huí durante tanto tiempo de la posibilidad de escuchar la voz lejana, la sabia voz de mi intuición, que no es más que el murmullo de mi salvaje corazón diciéndome: No traiciones tu naturaleza...

Pasé tanto tiempo buscando la forma de ensamblar, tolerando el juicio y el rencor, anclándome a la culpa como si no hubiera mañana, lavando las penas en el hondo río del pasado; tejiendo a ciegas...

Huí durante tanto tiempo de mí misma; de mis ansias de más, de mi sed de paisajes, del estremecimiento de mi salvaje corazón diciéndome: Eres un soplo de vida...

Que he decidido mirarme al espejo, contemplarme; detenerme en cada curva, cada trazo de mi rostro; aceptarme como soy. He decidido abrirme de brazos a este feroz deseo de pasión, de amor, de poesía; dibujar una línea, no para distanciarme del mundo, sino para decir: Lo que ves es lo que soy. Dibujar una línea como un manifiesto de mi naturaleza, del poema abisal, de la canción de mis huesos.

He decidido convivir con el miedo y atravesarlo cuando sea necesario; renunciar a las máscaras, a esta épica ansiedad de encontrar quien me acompañe. He decidido transitar mi camino como puedo y como quiero: Escuchando a mi salvaje corazón.

Pero no, no me confundas, no he decidido renunciar, he decidido quererme, dejar de ceñirme; continuar paso-sobre-paso-sobre-paso, habitando el suave néctar del presente. Vivir. 
He decidido vivir en el amor, en la fina frecuencia de las voces que vibran conmigo, en el oleaje de nuestro idioma subterráneo.

He decidido trascender mis propios límites, los tuyos, los de ellos... Entregarme a la sensible, silvestre y tórrida música de mi salvaje corazón.



Imagen: Henn Kim


18 de agosto de 2016. 
Eclipse de Luna Llena. Tiempo de transformaciones.

Durante el invierno se estuvo gestando un diario azul que habla del padre, de la poesía y de las montañas con polvo de Dios; una extensa carta de amor para la tierra que me ha visto nacer; un diario de viaje al corazón de la voz.

"Estamos siendo una, ya nos han crecido las cuerdas vocales. 
La mujer indómita repta como la serpiente que viene a enseñarme de la vida en el desierto, de la supervivencia en tierras áridas de verbos", leía ayer, en una de las notas del diario.

Fue necesario cerrar los ojos para escuchar la canción de los huesos; dormir en la penumbra de los bosques; escuchar el idioma subterráneo. Fue necesario abrir el corazón.

¿Qué es lo que asoma después del vendaval?
El verso azul. Un diario de cuatro estaciones. Un secreto que se abre: Oniria y las constelaciones. El fuego. La posibilidad de la Mujer. La luz y la sombra; se asoma la sombra. El Sol y la Luna que suceden, como nosotros.


🌿

30 de agosto de 2016.
El Sol y la Luna que suceden, como nosotros.

Se acerca un nuevo eclipse y comienzo a precipitar-me nuevamente sobre el papel, sobre la cama, sobre la vida.

¿Qué es lo que pasa cuando abrimos las manos y se libera un secreto de tiempos de violencia y palabras que arremeten sobre el cuerpo de la madre?
Mis 15 años estuvieron lejos de ser el sueño adolescente.  Aún no me animo a desatar el Tsunami que se aloja en la garganta. Todavía no reúno el coraje suficiente para escribir sobre el verbo "doler", por eso me acerco al margen de uno de los silencios más vastos de mi vida, en puntas de pie, como una bailarina sincericida, seducida por el vacío de la divina verdad.

Escribo: Te llamo de pie, sobre el margen voraz de la noche. Te llamo con el delirio y desmesura de una rapsodia de cuerdas, de un cello desbordado de fulgor. Te llamo, suspendida en un cielo profundo, entre Venus y el Mar; con la electricidad inconfesable de un tórrido anhelo de fuerza, de deseo, de pasión.

Venus me está enseñando a sanar. Es necesario enfrentar el ocaso de 29 años de vida y sahumar cada recuerdo; es necesario el eclipse total del corazón. Así, mientras la dorada luz del Sol se prepara para bañar la Luna con la llegada de septiembre, Aledaña da sus primeros pasos hacia la superficie.

Voy hacia un horizonte difuso, y nombro los montes y el cielo y los silencios más vastos como un rito de pasaje, como una evocación de la Mujer que está naciendo.

El diario azul habla de la Diosa del Amor y la Diosa del Mar; habla del inicio del perdón para el padre que cambia de rostro cuando la música se apaga; habla del miedo y del descubrimiento del continente me habita. Habla del agua.

El agua es el lenguaje que me permite transmutar.

El diario azul habla de Anaïs, Clarice, Alejandra, el misterio de ser y el cielo profundo. Habla de los astros, el aprendizaje y la pasión.

Me sumerjo lentamente en una búsqueda difusa, como el horizonte, como la idea de nosotros que sucedemos como el Sol y la Luna, como los días. Me sumerjo en la profundidad del océano para hacer realidad otro diario que nace para extender la mano.

Extiendo la mano para mí misma: para la adolescente de 15 años, para la de 17; para la enamorada del amor de 23 años de edad. Extiendo la mano para rescatarme, casi 30 años después de haber nacido... Para dejar que la intensidad de los mares me arrastre hacia la arena y me vuelva a moldear.


🌿

Se acerca el eclipse... y la voz comienza a amanecer.
"Amar lo que es"... Eso es Aledaña.



“El eco, sin que nadie se lo pida, toma la palabra con ganas, y aclara los misterios del mundo.”
—Wisława Szymborska

Yeso, agua y arena.
Una rosa que nace en el medio del desierto:
Fenómeno sobre-natural.
¿Fenómeno o misterio?
Ya no importa:
Allá voy, sin importar el final.

Voy...

Visión nocturna, 
Mensaje onírico:
Incógnita,
Mágica sombra del amor
que se echa a dormir entre mis labios.

Estoy viniendo...

¿Qué es lo que hago?
Tejer una historia.
Resucitar un enigma entre las manos.
Extender un hilo rojo
hasta mi plexo solar:
La voz lejana,
Mi verdadera voz.

El Sol en el signo de fuego:
Arde.
Se abre el corazón
como una metáfora en la arena.

¿Qué es este idioma que se rebela contra mí?
El mar.
La madre.
La casa.
La figura del hombre.
La tristeza y la alegría...
El miedo a perder.

El alma secreta de los símbolos.

Escribo señales para traerme a la tierra.
Escribo las claves para captar el enigma.
Escribo los sueños para trazar un hilo rojo
del cuarto oscuro hacia la luz:
Mi verdadera voz.

¿Qué es este lenguaje que se revela en mis manos?
Frágil, confusa y misteriosa rosa del desierto.
Arena oscura.
Eco de misterios.
Intuición de los días sin nombre.
Hija del agua.
Acróbata del tiempo.
Puente entre dos mundos.

Ten coraje. Manifiéstate.

¿Qué es lo que hago?
Añadirle color a lo in-visible.
Contemplar la belleza de las piedras:
Canto-de-abejas.
Rendirme a la paz
conmigo (misma).

La rosa dice:
En la oscuridad
de la incertidumbre
descubrirás tu propia órbita,
como un hechizo de viento, 
como una llave:
Lejana,
Antigua,
Reveladora de luz...
Escucha tu respiración,
Sigue escuchando...
"Todo lo que tenemos es este momento."

El viaje
             apenas
                        está
                                comenzando.



Es la voluntad del amor
Es la adrenalina del amor
El escalofrío del amor está viniendo



Inspirado en lecturas del libro El hombre y sus símbolos,
y en la exposición de Yoko Ono, "Dream Come True".

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